Educación/Sociedad

Educar para el trabajo

Para construir el futuro de quienes hoy estudian es preciso saber qué perfiles profesionales harán falta en el país en las próximas décadas

No nos cansaremos desde estas columnas de abordar distintas aristas de un tema clave para el desarrollo como el de la educación. Una de las funciones del Estado es la de planificar y anticiparse, con una mirada prospectiva, capaz de generar, ordenar e interpretar información útil para la toma de decisiones en las áreas de políticas públicas involucradas.

Todos los países desarrollados trabajan para contar sistemáticamente con información sobre la conexión entre formación y salida laboral. La tantas veces complicada transición entre ambos escenarios involucra claramente diversos perfiles educativos a la hora de plantear una trayectoria laboral a los jóvenes.

Resultado de imagen para profesionalesLa falta de comunicación entre estos dos eslabones fundamentales repercute seriamente en los resultados y que no se cuente con la información necesaria es una forma más de dilapidar esfuerzos en lugar de dirigirlos con claridad a alcanzar los objetivos que el desarrollo exige. Para construir un futuro acorde, deberemos tener claro qué perfiles profesionales harán falta en el país en los próximos años, así como qué sectores de la economía ofrecerán más oportunidades laborales.

El Instituto Nacional de Educación Tecnológica ha presentado un estudio, titulado “Capacidades 2020”. Basado en una muestra representativa de 879 empresas a lo largo del país, permitió acceder a la realidad del mundo socio-productivo, identificar los sectores más dinámicos y las habilidades más demandadas hoy y de cara al 2020.

Por otra parte, los tres sectores productivos que se proyectan con mayor dinamismo en el país son el agropecuario, alimentos y bebidas, y el software. En cuanto a los perfiles técnicos, los más demandados hoy en día son la mecánica, electromecánica, informática, electrónica, electricidad y control de calidad. Sin embargo, de cara al 2020 la mayoría de las empresas coincide en que tendrán mayor peso las llamadas “habilidades blandas”, como el trabajo en equipo, la responsabilidad y compromiso, el manejo de herramientas digitales, el entendimiento de normas y reglamentos, y la tan mentada gestión de calidad.

Este tipo de información no sólo es importante a la hora de tomar mejores decisiones de política educativa, sino que permite a los jóvenes que buscan seguir estudios postsecundarios, en un mundo de enormes y permanentes cambios, identificar qué carreras tendrán mayor demanda, cuáles ofrecerán las mejores oportunidades de ingresos, etc.

La vocación, el entusiasmo, las ganas y los sueños son básicos para elegir una carrera y un derrotero profesional. Contar con información fehaciente sobre la realidad y las tendencias que presenta el mercado laboral es primordial para reducir el margen de error y la frustración que se ponen en juego en cada elección. El progreso individual y colectivo de una nación no es fruto de la casualidad. Se construye desde un Estado capaz de asumir con inteligencia y crudeza las dificultades del presente para que el futuro no nos siga tomando desprevenidos.

 

Fuente: La Nación